lunes, 9 de octubre de 2017

Mi "Yaya" en mi recuerdo

Lorenza, amiga, yaya, madre y esposa ejemplar.

Te has ido tal y como viviste: luchando, amando y siendo amada por todos los que te conocían.

Has sido un ejemplo de superación y fortaleza, la luz que nos ha guiado y nos seguirá guiando siempre, la que nos enseñaba, nos cuidaba y nos hacía sacar lo mejor de nosotros.

Eras la amiga de todos aquellos que te conocían y que nunca olvidarán, la yaya que siempre tenía la puerta abierta para que fuéramos porque nuestra presencia te encantaba, la madre que anteponía sus hijos a ella misma y la esposa perfecta, la que jamás podría haber amado más a su marido y que se desvivía por él. No padezcas, ahora nos toca estar a tu altura con él.

Te has apagado, pero sólo temporalmente, cada vez que nos acordemos de ti, que te soñemos, volverás a brillar, porque algo que ha tenido tanta luz, en realidad nunca se apaga.

Ahora descansa, ven a vernos cuando quieras porque ya sabes que todos aquí lo deseamos.

No existen palabras para agradecerte todo lo que has hecho.


Te quiero.



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